TRÍPTICO PORTINARI

TRÍPTICO PORTINARI
Tríptico Portinari por Hugo van der Goes 1476 - 1477

lunes, 24 de mayo de 2010

DIBUJOS, TEMAS Y DRAMAS

Leonardo jugó con lo grotesco. Así como la visión pormenorizada de las fuerzas físicas y mecánicas le permitieron indagar y diseñar multitud de posibilidades que resolvieran distintos problemas, de la misma manera, procuró echar un vistazo desencantado al hombre. La mirada del estudioso, del empírico, que consigna las desviaciones de aquello que ya estaba en las manos y la mirada, no sólo de Leonardo, sino de Miguel Angel, de Rafael, de Guirlandaio, de Perugino: la Belleza ideal encarnada en imágenes.


Peter Brueguel el Viejo era un excelente dibujante. Este grabado se llama "Pescando". Además de su asombrosa imaginación, que usa para evidenciar ese aspecto de la psiquis, grotesco y mórbido, Brueguel hace de su escena un drama en el que va más allá de la simple representación imaginativa; los unos se comen a los otros. El pez grande se come al chico. Y en esta fiesta de la deglución, en el amontonamiento monstruoso de los que comen y son comidos, se acerca a la conducta humana en una reflexión tácita sobre la inconsciencia y el salvajismo.


Durante el siglo XVI se produjeron numerosos eventos históricos que trascenderían la cultura y la vida, no solamente del Continente europeo sino del resto del mundo. La preocupación por comprender el funcionamiento del cosmos, las leyes de la física, la mecánica o la política hacen del intelectual, del artista, del ingeniero o el arquitecto, observadores incansables. Las leyes de la perspectiva, dotaron a los artistas de las herramientas necesarias para hacer de sus cuadros lo que hasta ahora no se había podido concebir: objetos con apariencia tridimensional. Usaron numerosos recursos. El más popular de ellos, y el más difícil de lograr, al menos en lo que a representación humana se refiere, en los tiempos de la experimentación, fue el escorzo. Valían todos los temas; las batallas, los hechos de los santos y los apóstoles, las apariciones de la Virgen, las representaciones mitológicas e inclusive, las creencias mágicas populares. Hans Baldung realiza este grabado en 1544 y lo denomina "El novio hechizado". Es notable su preocupación por que notemos cómo el espacio se prolonga consecutivamente. Primero con el cuerpo del novio caído en el suelo, en una posición escorzada. Luego la distribución de los volúmenes arquitectónicos que mueven el espacio hacia atrás, haciendo evidente a la mujer que se asoma por el ventanuco, y por último el caballo en el corral, escorzado también, que voltea la cabeza para mirar la escena desde el fondo.
En las más difíciles circunstancias, el hombre se las arregla para crear. Los más asombrosos recursos tienen cabida en tiempos de duelo, incertidumbre y temor. A veces, recordarlo puede poner en perspectiva la propia existencia. La simplicidad del trazo, la distribución de las formas o la expresión y el uso del color producen efectos sorprendentes. En la ilustración superior, la inclinación de la cabeza sobre el brazo y el abandono de la postura no requieren de líneas complicadas, así como la actitud alerta del perro, con sus grandes ojos y ceño fruncido. La estructura anatómica se adapta a las necesidades expresivas. El manuscrito habla de a emoción representada. El manuscrito habla.

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